Con el metrónomo en la oreja es fácil seguir el tempo sin realmente interiorizarlo. Tempo apunta a lo segundo: elegís un patrón rítmico —a mano o siguiendo una progresión de niveles— y lo vas asimilando con guías graduadas y alternativas al metrónomo tradicional: una batuta con el tempo inicial, una pelota, o una cinta que muestra el espaciado de los beats. Con esas guías como apoyo, lo marcás vos: con el teclado, tocando la pantalla, aplaudiendo o con tu propio instrumento. También incluye cambios de tempo y de compás, con un pentagrama que se desplaza y los anticipa como en una lectura real. Al terminar, un diagnóstico te dice qué tan preciso estuviste, y cada sesión queda guardada para que puedas ver tu progreso sesión a sesión.
Elegí un patrón de forma manual, o entrená siguiendo una progresión de niveles.
Batuta (con tempo inicial), pelota, metrónomo tradicional o una cinta que muestra el espaciado de los beats, para interiorizar el tempo en lugar de depender de un solo tipo de referencia.
Con el teclado, un toque en pantalla, un aplauso o tu propio instrumento.
Con pentagrama móvil que anticipa los cambios, como en la lectura real.
Al terminar, un análisis de qué tan ajustado estuviste al patrón.
Guarda tus sesiones para que puedas ver tu progreso a lo largo del tiempo.