Ritmo tiene dos partes. Una sirve para adquirir soltura en seguir tempos y sus cambios sin depender exclusivamente del metrónomo; la otra, para practicar la lectura y reproducción de ritmos.
Marcar el pulso. Con el metrónomo en la oreja es fácil seguir el tempo sin realmente interiorizarlo. Acá elegís un patrón rítmico —a mano o siguiendo una progresión de niveles— y lo vas asimilando con guías graduadas y alternativas al metrónomo tradicional: una batuta con el tempo inicial, una pelota, o una cinta que muestra el espaciado de los beats. Con esas guías como apoyo, lo marcás vos: con el teclado, tocando la pantalla, aplaudiendo o con tu propio instrumento. También incluye cambios de tempo y de compás, con un pentagrama que se desplaza y los anticipa como en una lectura real.
Leer el ritmo. Trabajás con ritmos reales, tomados de repertorio, con sus silencios, ligaduras y grupos irregulares. Los ves en la partitura, los escuchás y los repetís de memoria o leyendo, con ayudas que podés ir retirando de a poco: partitura, audio de referencia y metrónomo visual o sonoro. Los ejercicios se organizan en niveles, y también podés elegir de qué obras o temas salen los ritmos.
En las dos partes, al terminar un diagnóstico te dice qué tan preciso estuviste, y cada sesión queda guardada para que puedas ver tu progreso.
Elegí un patrón de forma manual, o entrená siguiendo una progresión de niveles.
Batuta (con tempo inicial), pelota, metrónomo tradicional o una cinta que muestra el espaciado de los beats, para interiorizar el tempo en lugar de depender de un solo tipo de referencia.
Con el teclado, un toque en pantalla, un aplauso o tu propio instrumento.
Con pentagrama móvil que anticipa los cambios, como en la lectura real.
Ejercicios con ritmos de repertorio real: silencios, ligaduras y grupos irregulares como tresillos y quintillos.
Ves la partitura, escuchás el ritmo y lo reproducís con el teclado, la pantalla, un aplauso o tu instrumento.
Partitura, audio de referencia y metrónomo visual o sonoro, que se activan o retiran según el nivel.
Progresión de niveles, con la posibilidad de elegir de qué obras o temas salen los ritmos.
Al terminar, un análisis de qué tan ajustado estuviste al patrón.
Guarda tus sesiones para que puedas ver tu progreso a lo largo del tiempo.